Reseña | Max Payne 3

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– El rey del Bullet-Time regresa tras 9 años de ausencia para reclamar lo que es suyo –

Es gratificante ver como Rockstar Games procura superarse año con año con cada videojuego que pone a la venta durante estas fechas. Esta vez, fue turno de Max Payne 3 el poner en alto el nombre de la compañía, como cada año, desde el 2010, como es habitual desde Read Dead Redemption. El mejor tirador del mundo se enfrenta a su más grande desafío a la fecha; ¿Logrará salir en una sola pieza de él?

Antes de comenzar con la reseña, me gustaría platicarles un dato inútil; Max Payne 3 es el primero de muchos títulos que pienso reseñar inmediatamente tras haberlos acabado. Son las 2:07 de la madrugada y acabo de presenciar el final de la aventura. Cabe mencionar que esto lo hago con el propósito de entregar un veredicto creíble y con opiniones frescas. Sin más texto que agregar y sin más choro que alegar…

El Max Payne que vemos en la introducción del título (que por cierto empieza justamente tras tener el disco corriendo en la consola) ciertamente no es el mismo que vimos al final de Max Payne 2: The Fall of Max Payne. Payne tiene todos los motivos del mundo para convertirse en el cuarentón panzón en el que se transforma conforme la introducción al título pasa frente a nuestros ojos…

Para empezar, Max Payne perdió a su esposa y a su bebé, quienes fueron asesinadas brutalmente en su residencia neoyorkina. También, pisó la cárcel tras la ola de asesinatos que desencadenó para consumar su venganza tras aquellos atroces sucesos, y cuando por fin pensaba empezar de nuevo, Mona Sax, aquella mujer con la que guardó una relación de amor-odio durante los primeros dos títulos de la serie, murió en sus brazos tras haber sido agujereada por las balas de la mafia. Obviamente, nada de esto puso precisamente contento a nuestro héroe, quién nuevamente, armó una carnicería gracias al monstruo interno que sus enemigos acababan de despertar. Con toda la policía neoyorkina pisándole los talones, Max decide salir del país.

Esto obviamente lo lleva a un nuevo apartamento en Sao Paulo, Brasil, donde, a base de analgésicos, drogas y alcohol, MUCHO alcohol, pretende ahogarse a sí mismo en soluciones a su turbio, violento, y traumatizante pasado.

Pero en Brasil, Max consigue trabajo como guarda espaldas de la familia Branco, un montón de burgueses brasileños que se la pasan de fiesta en fiesta y bajo la mira de todo tipo de criminales. Sin embargo, los problemas no tardan mucho en llegar. Encabezados por el secuestro de las hermanas Fabiana Giovanna, esposa y amiga íntima de los hermanos Branco, respectivamente, Max Payne se ve obligado a atravesar todo Brasil en busca de las damas en peligro. Obviamente, las cosas no serán fáciles para el ex-policía, que mediante unos increíbles giros de tuerca, ponen en sincronía a Max con el jugador de una manera nunca antes vista en un videojuego.

Mediante flash-backs, conoceremos como es que nuestro héroe inició un bromance con Passos, un ex-policía, quién le salvó el pellejo en Nueva Jersey, cuando Payne puso patas pa’rriba la mafia italiana dominante de la ciudad tras haber asesinado al hijo de su líder en un tiroteo dentro de un bar.

Por momentos, llegué a sentir como si Max me hablara directamente. Es romper la cuarta pared involuntariamente, pues el argumento es tan creíble, impactante y violento, que convierten a Max Payne 3 en un juego que en definitiva; NO es para niños.

Max Payne 3 se juega casi idénticamente a los anteriores dos títulos de la saga desarrollados por Remedy, con la única diferencia de que esta vez, y gracias a toda la tecnología con la que disponemos a estas alturas, su calidad de gameplay se ha elevado a niveles estratosféricos con esta tercera entrega.

No estamos ante un Third-Person Shooter cualquiera. Para nada. Para empezar, yo creo que lo que diferencia y aparta a Max Payne 3 de cualquier otro shooter en tercera persona es el Bullet-Time, o conocido coloquialmente como “Disparar balitas en cámara lenta“. Esto le añade un toque único e inigualable a nuestra estancia dentro del título, pues las posibilidades son infinitas. Podemos saltar y disparar o simplemente, relentizar el tiempo para disparar a gusto. Cabe mencionar que todo se ve hermoso visualmente, pero eso lo detallaremos más adelante.

Podemos apuntar, disparar y hacer mil y un cosas con total libertad, a 360 ° y a cualquier dirección que queramos. Dispondremos de un variadísimo arsenal, que incluso podremos personalizar si buscamos sus piezas doradas repartidas entre las misiones. Cada arma es totalmente diferente de las otras, por más parecidas que se vean, no hay arma despreciable ni que venga de más en Max Payne 3. Absolutamente, todas y cada una de nuestras incorporaciones al arsenal tienen razón de ser.

El Bullet-Time también lo podemos ocupar a la hora de morir. Pues, como sabrás, y si vienes directo de jugar los anteriores dos Max Payne, sabrás que la salud del héroe no se regenera automáticamente como en cualquier otro juego de acción, aquí, tendremos que consumir analgésicos, los cuales, por lo menos en dificultades avanzadas, están escasos, por los cuáles, saber aprovecharlos es la clave.

Sin nos derriban y contamos con analgésicos, Max entrará en una especie de Bullet-Time, donde podremos dar un tiro de gracia al bastardo que nos derribó para poder seguir en el tiroteo. Esta última oportunidad está cronometrada y es necesario devolverle el tiro a nuestro agresor, o de lo contrario, moriremos. Personalmente, morí varias veces en últimas oportunidades gracias a que algún objeto del entorno tapaba a mi objetivo, lo cuál derivaba en una injusta pantalla de “Muerto“. Sin embargo, el efecto es impresionante y compensa los posibles corajes que te haga soltar.

Además, el motor Euphoria se luce como nunca aquí. No hay un sólo enemigo que se comporte igual a los demás. Cada uno piensa distinto y reacciona de acuerdo al tipo de disparo, intensidad y lugar del cuerpo donde lo hayan recibido. La física del juego, aunque suene irónico, debido al Bullet-Time, es de lo más realista y gratificante. Ya me veo de nuevo matando enemigos en distintas partes del cuerpo por el puro gusto y placer de verlos como reaccionan.

También contamos con un modo multijugador que, a decir verdad, no jugué bastante, pero que sí le di dos o tres checaditas. Es básicamente, el gameplay del modo de un sólo jugador trasladado al multiplayer. Así es, con todo y el Bullet-Time incluido. En lo personal, sólo jugué 5 partidas de todos contra todos y una de duelo por equipos. La novedad aquí es que se pueden formar clanes con amigos o desconocidos para jugar juntos en línea y obtener más experiencia grupal. Dichos clanes, dijo Rockstar, volverán y serán compatibles con el multijugador de Grand Theft Auto V en cuanto salga. Además de estos dos, también se encuentra otro resto de modalidades online que por desgracia no tuve mucho tiempo para explorar, pero que por lo visto, alargarán la vida del título una vez que empiecen o terminen de correr los créditos finales.

Los apartados técnicos de Max Payne 3 son, definidos en una sola palabra: Exquisitos. Rockstar Games siempre se ha caracterizado por cuidar los apartados técnicos de cada uno de sus juegos al máximo, y esta no es la excepción. Cabe destacar que esta tercera parte de sale del estilo film-noir que tuvieron Max Payne y Max Payne 2: The Fall of Max Payne. Esta vez, la paleta de colores es un poquito más alegre (Estamos en Brazil, duh) aunque, durante la activación del Bullet-Time, la paleta cambia a blanco y negro, resaltando solamente a Max y a nuestros objetivos adversarios.

Uno de los aspectos que más me gustaron del título es el seguimiento de bala. Cuando nos encontramos ejecutando al último de un grupo de enemigos, la cámara seguirá la bala y encajará en la parte del cuerpo en la que hayamos apuntado de una manera visceral. La sangre brotará del cuerpo del desafortunado bastardo a garrafones, permitiéndonos además, ajustar la velocidad y ángulo de la Bullet-Cam a gusto.

Como también ya es costumbre de Rockstar; Max Payne 3 incluye unas animaciones faciales que fácilmente se pondrían a la delantera de aquellas vistas en L.A. Noire. No, no estoy exagerando. Es en serio. Son las animaciones faciales más realistas que haya visto en mis 12 años siendo gamer. Cada músculo virtual de los personajes está cuidado de tal manera que la animación de cada uno es diferente a la de los demás.

Además, cabe resaltar lo bonito que lucen elementos como el agua y el fuego en el título. Por último, sonará sádico, o lo que quieran, pero Max Payne 3 posee la mejor animación de sangre y vísceras que hemos visto desde Mortal Kombat. No exageré ni exagero al reiterar que Max Payne 3 no es un juego que querrás jugar con niños.

Los efectos sonoros del juego no se quedan atrás. La actuación de voz para Max Payne y Passos en especial, son excelentes. Mención aparte a lo bonito que se escucha el portugués hablado en el título. Los efectos de balas, armas, analgésicos en incluso, asquerosas “güacareadas” (Que por cierto, ¡Aguas, asquerosos! Son constantes) suenan como si hubieran sido estudiados detenidamente para ser reproducidos aquí, y de hecho puedo apostar que así fue. ¿Quién no se ha quedado con el tema de Max Payne en la cabeza? Es toda una pieza que merece ser escuchada. De las pocas melodías que deberían quedarse para la posteridad. (Escúchala haciendo click aquí).

Me sinceraré con todos ustedes, y que conste; Yo quería escribir, mínimo, otros 1000 caracteres más en esta reseña. Sin embargo, decirles más detalles de la trama, por más insignificantes que estos sean, podría arruinarles momentos clave de la historia que sería mejor que ustedes mismos experimentaran en carne propia.

Me la he pasado hablando maravillas acerca de Max Payne 3, porque de hecho, se las merece. Sin embargo, si por algo no considero que este juego merece la calificación perfecta, es porque tiene ciertos bugs que me hicieron enojar mientras jugaba. Cosas como errores al cambiar de disco (En la versión para Xbox 360 viene en dos DVD, mientras en la de PS3 es todo el juego en un sólo Blu-Ray) e incluso, un sobre-calentamiento a mi consola (De la cuál asumo parte de la culpa, por haber jugado más de 8 horas) me han hecho a pensar que mientras no sean parchados errores así y ciertos bugs que experimenté, podría arruinar una que otra experiencia que merecía ser perfecta debido a la enorme calidad y potencial que Max Payne 3 tiene.

Lo bueno: 

– Increíble, impactante, cruda, oscura e irrepetible línea argumental.

Gameplay que literalmente, te hace sentir todo un bad-ass gracias a la impecable incorporación del Bullet-Time en la franquicia que lo vio nacer.

– Cuidadísimos gráficos, expresiones faciales y diseño de personajes y escenarios.

– Una banda sonora, voces y efectos sonoros dignos de cualquier épica hollywoodense.

– En general, es el mejor shooter que he jugado en lo que va del año. Duración correcta.

Lo malo:

– Ciertos errores de lectura presentes en los discos del juego a la hora de cambiarlos en la versión del título para el Xbox 360.

– Uno que otro error, bug gráfico y de gameplay. Puede llegar a tornarse repetitivo.

Calificación del crítico:

[9]

Max Payne 3 es un must-have para veteranos de la franquicia, fans de Rockstar Games, de los Third-Person Shooters y cualquier tipo de gamer por igual, y sin lugar a dudas, es uno de los mejores que hemos visto en muchos años.

“Es el miedo lo que da alas a los hombres…”

– Max Payne

  

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Un comentario sobre “Reseña | Max Payne 3

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